En un análisis del periodista Daniel Rodríguez Herrera, en Libertad Digital, señala cómo el Partido Demócrata «se enfrenta a mapas electorales y cambios demográficos que harán muy difícil que gane a nivel nacional si no cambia”.
«Los demócratas han perdido estas elecciones. Pero su problema no son estas elecciones. Son las que están por llegar. No ya porque la victoria de Trump puede considerarse como una derrota de la variante virulenta de progresismo que ha sido la fuerza impulsora del Partido desde hace una década, sino porque los números traen consigo malas noticias para la izquierda norteamericana”, subraya Rodríguez Herrera.
En las siguientes elecciones presidenciales y a la Cámara de Representantes a partir de 2030, se está configurando un nuevo censo, que si nada cambia, reflejará la emigración que se ha producido en los últimos años.
Ha habido un cambio de domicilio masivo de grandes estados de tradición demócrata, como California, Nueva York e Illinois, a los estados más grandes dominados por los republicanos: Texas y Florida.
«Eso reducirá el número de congresistas demócratas y aumentará los de los republicanos -señala Rodríguez Herrera- y hará más difícil, suponiendo que se mantenga el actual mapa de los estados bisagra, que los demócratas obtengan la presidencia, pues en el supuesto de ganar el llamado muro azul ya no tendrían los 270 votos electorales necesarios para ganar, sino tan solo 256».
“Los demócratas han perdido este año los únicos senadores que les quedaban de esa especie en extinción, y dado que los republicanos dominan en más estados que los demócratas, lo normal es que si nada más cambia el Senado tienda a una mayoría republicana estable”.
«En el supuesto de que los demócratas lograran derrotar a Susan Collins, la única republicana elegida en un estado demócrata, Maine, y lograran ganar en todos los estados bisagra, sólo podrían recuperar el control del Senado en 2028, dentro de cuatro años, y eso si todo les sale bien en las dos próximas elecciones, lo cual no parece probable».
O cambia mucho el Partido Demócrata, o realmente lo va a tener difícil para recuperar el poder en USA.